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| La jubilación en el sacerdocio |
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Hablar de jubilación de los sacerdotes, en cierto modo, no es propiamente decir jubilación, sino que se retiran de sus cargos. De antemano sabemos que los sacerdotes nunca dejan de ser tales, ni tampoco dejan de celebrar los misterios. Al igual que los obispos, gozan de este derecho y a la vez 'obligación': una vez cumplidos los 75 años de edad, se le ruega (al párroco) que presente, al Obispo diocesano, la renuncia de su cargo. Esto se ha tornado como regla general para todos los presbíteros que desempeñan cargos dentro de la diócesis.
Legislación Eclesiástica Cabe recordar que fue hasta el Vaticano II cuando los obispos pudieron presentar su renuncia. Muchas parroquias y diócesis continuaron con sus respectivos pastores, siendo éstos muy ancianos. Un botón basta, Don Antonio Guízar y Valencia fue electo obispo de Chihuahua en 1920 cuando contaba con la edad de 40 años. Fue nombrado primer arzobispo casi cuando iba a cumplir 79 años. El CV II se desarrolló de 1962 a 1965 y cuando las reformas, el Sr. Guízar, a sus 89 años presentó la dimisión.
El primer documento donde se preveía la renuncia fue el "Christus Dominus" de Pablo VI en 1965, en donde no se mencionaba edad alguna, sino edad avanzada y motivos graves, además, se invitaba a presentar la renuncia espontáneamente ante la autoridad competente (CD 21). Además, el Código de Derecho Canónico (legislación interna de la Iglesia) de 1917 no tenía prevista la renuncia de los obispos y los sacerdotes a su oficio. Fue hasta 1983 cuando se promulgó el nuevo, en donde ya no se invita, sino que "se ruega encarecidamente" al igual que en la renuncia del párroco. (Cfr. CIC 401 y 538§3)
En la Arquidiócesis de Chihuahua En Chihuahua no se ha aplicado estrictamente esta ley, salvo a unos cuantos y a los dos últimos arzobispos, ya que existen los casos en que el sacerdote, llegados los 75 años continúa al frente de la parroquia, sin embargo, pasados algunos años son enviados a comunidades más pequeñas y no precisamente parroquias, para que ejerzan en ese lugar su ministerio sacerdotal. Ejemplo actual es el P. Indalecio Muro, que pastoreó a los fieles de la parroquia Inmaculado Corazón hasta el año 2001, teniendo 80 años. De esta parroquia fue destinado al templo de Ntra. Sra. del Carmen, una comunidad más pequeña.
Un elemento muy importante dentro de esta etapa de la vida del sacerdote, aunque también a lo largo de toda su vida es el actual Centro Cultural y de Asistencia Sacerdotal, A.C., comúnmente llamado por el Clero CCYAS. Dicha institución nace el 17 de mayo de 1961 con el nombre de Mutualista Sacerdotal Guadalupana de México, S.C.L., siendo 260 sacerdotes de 32 diócesis del país los que la iniciaron.
A lo largo de casi cincuenta años de funcionamiento, se han desarrollado sus objetivos variando en el tiempo y en el espacio en que se encuentran, pero fundamentalmente han sido iguales. En la página web de CCYAS se define que es sobre todo una obra eclesial "ya que nace del seno de la Iglesia y se pone al servicio de los pastores, haciendo presente al Buen Pastor que carga en hombros a la oveja cansada, enferma y la llena de sí. Está orientado a los ministros como instrumento de solidaridad entre las diócesis", y su misión sacerdotal "es promover la renovación interior y la reconciliación de todos los sacerdotes, eliminando diversas formas de discriminación, la desigualdad económica entre nosotros sacerdotes y otros elementos de división constatables en algunos de nuestros presbiterios". Por lo que se lee, el CCYAS está inserto de manera notable dentro del rubro de la previsión social de sacerdotes.
Y por vivir dentro de un Estado, el CCYAS está registrado ante la Secretaria de Hacienda como una Asociación Civil, aunque no es un ente con fines de lucro ni comerciales, tampoco un fondo de ahorro ni mucho menos un fondo de inversión, "sino una puesta en común para ayudar al sacerdote que lo necesite. Mantiene un espíritu de mutualidad y solidaridad, donde todos los asociados comparten riesgos y beneficios". Por lo que también es una obra humana dedicada especialmente a los sacerdotes. Los servicios que ofrece son dos: un plan de previsión social sacerdotal, con esto se promueve una pensión para los sacerdotes mayores de 70 años y los inválidos. Además está el plan de salud, el cual cubre gastos médicos mayores y cuando el gasto supera el deducible. En la mayoría de las diócesis se tiene un representante diocesano; en nuestra Arquidiócesis de Chihuahua es Mons. Víctor Manuel Gómez, rector de la Catedral y párroco del Sagrario. A nivel nacional, el Sr. Obispo Jesús Carlos Cabrero Romero, de Zacatecas es el actual responsable.
Conclusión y reflexión Por lo que hemos visto, aunque los sacerdotes cuenten con esta ayuda, nunca es suficiente, sobre todo en ambiente anímico de los presbíteros. En la etapa senil es de los momentos en los que más necesitan la presencia de la comunidad, aquellos a quienes bautizó, unió en matrimonio, que quizás ungió y se encuentran con buena salud, aquellos en los que cuando se enfrentaron en situaciones adversas estuvo la presencia sacerdotal para dar un consejo, una orientación. Necesita a los que día a día, en el confesionario se aglomeraban para pedir el perdón dado por Dios. ¿Cuántos beneficios espirituales hemos recibido de ellos, y ahora, en esa etapa con qué lo podremos retribuir?
Durante las Misas del sábado 31 de julio por la tarde y el domingo 1 de agosto durante todo el día, la colecta en los templos se destinará el 100% para cubrir la cuota que por sacerdote se debe aportar al CCYAS. Agradecemos su generosidad y que Dios se los recompense al ciento por uno. |
| Actualizado ( Lunes, 19 de Julio de 2010 16:07 ) |




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